Capítulo 15. ¡Es usted un grosero, un …!
Carolina, aunque se encontraba muy adolorida por el golpe y la fractura, estaba feliz, esta era la excusa perfecta para no trabajar con su padre, mientras mejoraba ya pensaría qué hacer.
La pequeña Susan, había estado toda la tarde en brazos de su doctora favorita, era una niña muy consentida y le gustaban las atenciones que Valentina le daba.
Para Dayan, todo fue caos, por la ineptitud del par de malandrines que contrató, su hija estuvo a punto de ser arrollada por este automóvil; eso sí, ello