POV de Elena
En el momento en que la mano de Julian dejó de moverse, volví a ser dolorosamente consciente de todo otra vez.
Su calor. El punto exacto donde su palma había estado apoyada. La ausencia silenciosa que lo reemplazó.
Era como si mi cuerpo hubiera memorizado el contacto y se negara a soltar esa sensación.
Ridículo.
Completamente ridículo.
Me quedé ahí sentada un segundo de más, mirando al frente como si la respuesta a por qué mi corazón había empezado a comportarse sin sentido fuera