Terese
Detuve mi viejo y ruidoso sedán, levantando una espesa nube de polvo que parecía flotar en el aire estancado. Fruncí el ceño mientras miraba a través del parabrisas agrietado la escena que tenía delante, sintiendo una profunda sensación de pavor en el estómago.
La dirección que me había enviado Cristal conducía a una casa vieja, aislada y en ruinas, que parecía no haber recibido visitas en décadas. Justo al lado de la casa principal había un pequeño almacén vacío con puertas de metal oxi