CRISTAL
Me miré en el espejo y no pude evitar que una sonrisa codiciosa se dibujara lentamente en mis labios, porque después de siete largos meses de planificación, espera y decisiones acertadas, todo había salido a la perfección, tal como lo deseaba. El anillo de diamantes en mi dedo brillaba bajo la luz, y solo mirarlo me aceleraba el corazón de emoción.
«Por fin», susurré a mi reflejo, inclinando ligeramente la mano para admirar el anillo una vez más. «Ahora eres mío, Sebastián».
Detrás de m