FRANCINE
Esbocé una sonrisa de codicia mientras miraba por la ventana del lujoso apartamento que Luis había conseguido para nosotros y, por primera vez en años, sentí que el futuro estaba finalmente a nuestro alcance. Cada edificio costoso, cada auto de lujo que pasaba abajo y cada persona adinerada que caminaba por la ciudad ya no me parecían lejanos, porque ahora casi podía tocar la vida que siempre había querido.
Me di la vuelta lentamente y miré a Arturo, que estaba sentado cómodamente en e