ARTURO
Esbocé una sonrisa secreta mientras estaba sentado solo dentro del lujoso apartamento que Luis había conseguido para nosotros y, por primera vez en muchísimo tiempo, sentí que estaba lo suficientemente cerca como para tocar el futuro que siempre había querido. Los muebles costosos, la impresionante vista de la ciudad y la vida cómoda que me rodeaba debieron haberme hecho feliz, pero en cambio me hicieron darme cuenta de algo importante.
Quería más.
Mucho más.
Las luces de la ciudad brill