CAPÍTULO VEINTOCHO: EL ARREPENTIMIENTO MÁS GRANDE
Juntos, sin palabras que decir, salieron de la oficina, la única intención que tenía la madre superiora era encontrar primero a María Eugenia para ser ella la que comenzara a hablar. Seguía sin poder creer que María Eugenia hubiera llegado a ese convento con su hermana gemela. Necesitaba tiempo, necesitaba solo un segundo para digerir toda esa información pero ya veía que ni siquiera un segundo tenía.
Finalmente llegaron a la capilla dentro de