CAPÍTULO SETENTA Y DOS: DOS MENTIRAS, TRES DESTINOS
La cena era silenciosa, ninguno de los dos había dicho una sola palabra en todo ese tiempo. Y aunque para Yahir ya era algo normal no hablar durante la cena para Maria Eugenia era lo contrario.
Yahir cenaba en silencio, el ruido de los cubiertos chocando con la cerámica era lo único que se escuchaba. Ni siquiera el abuelo los había acompañado a la cena.
-¿El abuelo está molesto?- Pregunto Maria Eugenia tímidamente esperando no tener una r