CAPÍTULO SETENTA Y OCHO: UN LUGAR EN TI
Esa mañana Rodrigo se había levantado mucho más temprano que de costumbre. Quería esforzarse si era necesario el doble porque su abuelo aprobará su trabajo.
El sol apenas comenzaba a salir y Rodrigo ya estaba casi listo para ir a trabajar, tomó el abrigo que estaba sobre su cama mirando por última vez al espejo. Bien sería un buen día, o mejor dicho un día como cualquier otro.
-Madre….- Susurro mirando una pulsera que estaba en su muñeca.
Esa pulsera e