CAPÍTULO SESENTA Y OCHO: NUEVO CICLO
Cuando finalmente llegó el auto en la casa, justo donde todos se detenían, Yahir salió corriendo para adentrarse en la casa y de ahí, subir las escaleras de manera inmediata.
Una vez más solo risas llegaron a los oídos de Yahir, entonces de esa manera fue capaz de darse cuenta que María Eugenia no se sentía tan mal como el abuelo le había dicho. Ella simplemente estaba disfrutando de la vida que no tuvo en el convento, ella simplemente estaba disfrutando de