CAPÍTULO CINCUENTA Y OCHO: QUEDAN 95 DÍAS
En el mismo bar de siempre y que más que ser un bar. Era un burdel, se encontraba aquella mujer de cabello despampanante, un vestido extremadamente pegado al cuerpo, dejando ver las piernas, el escote pronunciado. Era una mujer hermosa aún a pesar de la edad.
Estela sonrió tan pronto como le dijeron que en una mesa de las del fondo le estaba esperando una antigua amiga. Llevando el ramo de flores secas en sus manos, fue hasta la mujer que estaba