Ares se echa a la cama boca arriba, confundido por sus acciones. Pues él suele ser muy frío y calculador. Jamás actúa en caliente, pero últimamente es preso de su ira, «¿Realmente es tanto el odio que tengo por esa joven?» —Piensa, mientras llama a Lina, quién no le contesta el teléfono ni una sola vez.
—¡Es extraño!, ¿habrá pasado algo? —Piensa de inmediato, ya que Lina siempre tenía el teléfono a la mano, y nunca, en 2 años de trabajar con él, le había dejado de contestar.
Toma