—Sus labios están casi que pegados a los míos, sonrió como una idiota, y el me susurra.
–¿Hueles a camarón?
–¿Que?
No se porque cada ves que me olfatea dice "hueles a camarón" me bañe muy bien, de hecho me eche una pequeña fragancia de muestra que trajo el vestido.
–Si mi amor, hueles a mi marisco preferido, sabes cuánto desearía tenerte lista para mí consumo.
Yo suelto una risa sarcástica, ¿es enserio? ¿está loco?
–Sabes algo Tayyar–el me mira con atención, y eso me sorprende, me siento como s