–Me encantas–Sus ojos se acaramelaron y una sensación de felicidad recorrió en mis manos.
–¿Que tanto te gustó?–cuestionó
–Lo suficiente como para casarme contigo.
–¿De verdad?
–Si, dila.
No sé pero algo en él me transmite sinceridad, por primera vez, creo en él.
Creo en el amor ? de sus ojos. De igual manera si miente o no, yo no tengo nada que perder ni tampoco de perdonar, aceptaré todo lo que él me diga eso sí, siempre y cuando sea verdad.
–Está bien.
–¿Entonces no te da coraje todo lo que