Luego escucho la voz ronca de Tayyar en un hilito.
–Ayudame, ayudame por favor.
Hay no... su voz esta muy adolorida, ahora sí, ahora sí que estoy más que asustada, golpeó la ventana muy fuerte, pero estás ventanas son blindadas lo digo por lo fuerte que son...
Acerco mi boca a la ventana y le gritó.
–¿¡Dime dónde están las llaves!?
–B-buscalas en tu clóset, hay deje una copia–en mi habitación esto es raro, nuevamente corro como loca hacia mi habitación, y con un desespero Berraco busco las