268. SEGUNDA OPORTUNIDAD
NARRADORA
Entonces Miska dejó caer las dagas sobre la arena, y él las miró, notando por fin el único detalle que su ego le había impedido ver.
Veneno.
"¡TRAMPOSA! ¡ME HAS ESTADO CORTANDO POCO A POCO CON VENENO!" rugió el lobo, dando unos pasos inseguros hacia adelante.
—Fuiste tú quien me enseñó que en la guerra todo se vale. Tu mayor problema siempre fue que me subestimaste. Adiós para siempre, maldito hipócrita.
Miska levantó los brazos y dejó que su magia de Seraphina surgiera de sus poros,