Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlessandro se sienta en el mueble, cruza las piernas y lleva una mano a la barbilla, pensativo. Mientras, yo camino en círculos por la sala; los nervios se han desplazado a mi estómago y me da náuseas. Decido sentarme en un sillón, pudiéndolo ver de frente.
La barrera invisible entre nosotros es tan palpable que comprendo que la última discusión entre los dos ha destruido la poca esperanza que había de poder volver a estar juntos.







