Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlessandro entreabre sus labios y sus mejillas y nariz están rojas.
—¿De verdad vas a hablar con mi padre? —inquiere.
Su pregunta golpea duramente mi pecho. Mi hermana tiene razón, él sólo está desesperado por no perder su fortuna y yo soy la primera idiota que encontró para librarse de su problema.
—Sí —respondo y pongo el auto en marcha—. A fin de cuentas, soy la favorita de tu padre.<







