¿Podría ser cierto que ella era la primera mujer inocente con la que se había acostado? Le pareció que las vírgenes harían cola para tener el privilegio de que Bill Brown las desflorara. Entonces recordó que aún no había sido desflorada, y decidió ofrecerle ese regalo, si lo aceptaba.
Él se inclinó para besarla de nuevo. Entonces ambos escucharon el inconfundible sonido del aullido de un lobo.
—Los caballos —dijo ella—. Alfred.
—Seguro que pueden cuidar de sí mismos —le aseguró Bill, pero y