Arielle
Su enojo y decepción era difícil de ver al principio. Esperaba que la tierra se abriera y me tragase pero, con cada palabra de indignación que salía de su boca, mi tristeza se transformó en enojo. Su manera de mirarme, el juicio en sus ojos, dando a entender que lo que hago está mal. Pero no tenía derecho a sentirse así ¿no? Ni siquiera me conocía, o mi historia, lo que me llevó a esto.
-No puedo creerlo, de verdad. Es que ¿Cómo? Explícame.
Encogí mis hombros porque no sabía que más que