Mundo ficciónIniciar sesiónAl cabo de varios minutos, Aiden regresó a la oficina y se percató de la situación al instante. Trató de tocarme, pero no quería que lo hiciera. Solo traía de nuevo esos vivos recuerdos a mi mente.
—¿Qué tienes, duendecilla?
—Estoy bien. No me toques.
—¿Por qué me estás tratando así? ¿Pasó algo?
—Aquí estuvo tu amante.
—&ique







