CAPÍTULO 25
KIM SEON HO.
No podía dejar de verla. Era adicto a su risa así que cada vez que podía lanzaba algún comentario para volver a escucharla. Como aquel que quiere oír la misma canción en la rocola y no se cansa de escucharlo.
Veo que de ella nace una sonrisa traviesa.
No tarda en abalanzarse a mis brazos estampando un fuerte beso en mis labios que recibo como agua en el desierto.
SKY KING
Toma mi mano, apartándose de mis labios y de pronto tira de mí para llevarme a la segunda planta. N