Mundo ficciónIniciar sesiónAdriano estaba agotado, solo quería llegar a casa y ver a Vanessa. Miró su reloj y vio que era las ocho de la noche. Odiaba días como esos, en los que el trabajo le hacía pasar más tiempo del debido separado de su esposa.
Las personas fueron abandonando la sala de juntas y él aprovechó para sacar su celular. Se acercó al gran ventanal y marcó al número de Vanessa. En lugar de sonar, su celular lo mandó directo al buzón de voz. Intentó una vez más y obtuvo el mismo resultado.
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