Mundo de ficçãoIniciar sessãoAdriano se quedó mirando hacia la puerta cerrada como si pudiera ver a través de la ella, se sentía tan tentado de golpearla, pero sabía que no iba a recibir respuesta. Vanessa estaba molesta y tenía razón de estarlo.
No entendía que se había apoderado de él para decirle lo que le dijo. Solo estaba seguro que no le había hecho ninguna gracia verla en aquel restaurant acompañada de un hombre. Confiaba en ella y sabía que, contrato o no, ella jamás lo engañaría; eso no lo había detenido







