Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente desperté con la polla de Alex ya enterrada dentro de mí. Nos habíamos dormido en cucharita después de aquella maratón interminable, con sus brazos rodeándome la cintura y su verga todavía medio dura, bien profunda en mi coño, como si tuviera miedo de que desapareciera si la sacaba. El semen de la noche anterior se había secado pegajoso entre mis muslos, y cada pequeño movimiento me







