Cap. 32.1
Tal como había solicitado Lenaya, sus amigos fueron traídos ante ella, todos pudieron ver cuan intimidante e imponente lucía su amiga sentada en aquel extraño trono, como si hubiera sido hecho para ella. Rosa, aun nerviosa por la actitud de su hermana Renata, que al llegar se postra como los demás súbditos, Lenaya se percata de dicha actitud y frunce el ceño, repentinamente se levanta de su trono, todos en silencio, atentos, con mirada expectante ante cualquier reacción de Lenaya, baja len