Cap. 5.3
La joven no paraba de señalar con un dedo tembloroso mientas recorría con la mirada a Adara y al perro varias veces, el perro se rasca la oreja, miró a la joven y se rascó con sus dientes una de sus patas traseras, vuelve a reparar en la joven diciendo. ─ ¿Acaso es anormal que alguien hable? ─ ¡Eres un perro! ─ Tranquila, lo mismo le pasó a mi sobrina ─ ¿Sobrina? ─.
La joven miró horrorizada a la niña, esto debía ser una locura, su madre le había prometido una vida nueva, nueva e inte