Cap. 28.1
Renata se tambal eó un tanto pálida y aturdida al momento de pisar suelo seguro, Darién reía a carcajadas cuando apareció a su lado, Renata lo fulminó con la mirada dándole de golpes y patadas mientras le gruñía insultos por haberse arrojado con ella en brazos por aquel agujero tan feo, él levantaba las manos en gesto de rendición sin dejar de reír, aunque no duró mucho su molestia con él, no podía, era Darién y lo amaba, tuvo que reconocerlo, amaba al desgraciado loco, así que también ri