Estallidos, balas y gritos rezumbaban en los oídos de la mujer que estaba dando a luz, como un eco lejano de una realidad lejana de sí misma, pero no era más que el recuerdo de lo que había visto horas antes en las noticias y se había quedado grabado en su mente.
Nancy cerró los ojos llenos de lágrimas, dando el último aliento de su cuerpo antes de que el llanto de un bebé inundara la sala de partos y el doctor gritara "Es un niño", disipando todo ese mal recuerdo que no podía sacar de su cabez