Capítulo 27: El nacimiento de la estratega.
Sharon Foster.
Adrián y yo permanecimos mirándonos, congelados, sin saber qué hacer o decir, el silencio se había cernido entre nosotros de forma incomoda.
Él parecía arrepentido de lo que acababa de decir, mientras yo ni siquiera sabía cómo reaccionar. ¿Me amaba? ¿Realmente había confesado sus sentimientos en un momento de rabia o solo era una etapa más en su juego de manipulación?
Si era manipulación o no, no importaba, porque esas palabras habían sido más que suficiente para provocar que mi corazón se acelerara mientras sentía como si un millón de mariposas hubiese decidido anidar en mi estómago.
«Nadie. Escúchame bien. Nadie ofende a la mujer que amo»
Sus palabras se repetían en mi cabeza una y otra vez, como un eco qué hacia revolotear mi corazón, estaba segura que si me miraba en el espejo vería el reflejo de mis ojos brillando de emoción, vería mis mejillas sonrojadas y vería como el amor que aun sentía por él brotaba por cada poro de mi piel.
Sentía la misma emoción de antaño,