Sharon Foster.
Al salir de la oficina de Adrián comencé a vagar sin rumbo fijo, recorriendo los pasillos para distraerme mientras dejaba pasar el tiempo para que Adrián y su séquito pudieran charlar con calma. Aún no tenía una labor asignada en la compañía por lo que enfocarme en el trabajo no era una opción.
Decidí dirigirme a la cafetería de la compañía, la cual a esta hora estaba bastante solitaria, ya que todos estaban ocupados en sus puestos de trabajo. Todos menos yo que ya comenzaba a se