Sharon Foster.
«¿Desde cuándo me había convertido en alguien que solo sabe huir?»
Esa era la duda constante que ensombrecía mis pensamientos desde que Adrián había regresado a mi vida. Respire profundo dándole un nuevo sorbo a mi botella de licor, la brisa salada de la playa mecía mi cabello mientras mi mirada se mantenía fija en el horizonte nocturno, intentando encontrar esa paz que ansiaba y que cada vez me parecía más lejana.
Quería llorar, ¡de verdad quería hacerlo! Pero mis ojos parecían haberse secado, mi corazón parecía haber dejado de sentir dolor y solo había abierto paso para la sensación más horrorosa de todas: la decepción.
Sabía lidiar con el dolor, sabía lidiar con el odio, ¡incluso había aprendido a lidiar con el amor!... sabía cómo lidiar con millones de sentimientos encontrados, pero esto… esto era algo totalmente diferente… era un vacío en el pecho que no te ahoga, pero te hace sentir como si nada tuviera sentido, como si todo dejara de importarte. Te hace soltar to