Lucius Holdings.
Veinte malditos días.
Veinte días de llamadas a informantes, de sobornos a funcionarios corruptos, de rastrear cuentas bancarias fantasmas y de seguir pistas que siempre terminaban en callejones sin salida. Veinte días de sentir cómo la impaciencia me carcomía por dentro mientras mi hermana se recuperaba lentamente, mientras los días pasaban y Ahmed Haddad seguía tan libre como una maldita rata escurridiza.
Pero esa noche, por fin, algo había aparecido.
Había estado revisando l