«Mi alma se está rompiendo en mil pedazos, su nombre sigue marcado en mi piel como un tatuaje que no puedo borrar. Gracias a él, ahora sé que solo el amor puedo doler así.»
La cafetería estaba envuelta en un silencio denso, interrumpido solo por el suave repiqueteo de la lluvia sobre los cristales. Afuera, Londres se perdía en una neblina gris que parecía engullir todo a su paso, pero dentro, Giselle y Hannah se encontraban atrapadas en una burbuja de palabras no dichas. Las dos se habían conoc