***CAROLINA***
Adela llegó a reemplazarme. Ella tenía carro así que tenía pensado regalarle la moto a Carlos el trabajador que llevaba más tiempo con nosotras y que se encargaría de mi trabajo cuando tomara mis vacaciones. Era sobrino de la Abuela López. Le serviría mucho ya que donde vivía era difícil el transporte. Carlos se puso feliz.
—¿Compraste el carro por fin? —me preguntó Adela.
—No precisamente, Ade; me lo regalaron.
—¿Abel?
—Sí, fue él —sonreí.
—¡Dios mio, mándame uno así de mi