Capítulo 58: La ruptura definitiva (en apariencia)
Las semanas posteriores a las confesiones de Elena fueron extrañamente tranquilas. Nathaniel y ella vivían una especie de burbuja, protegidos del mundo exterior, existiendo solo el uno para el otro. Trabajaban juntos, cenaban juntos, dormían juntos. Todo parecía perfecto. Demasiado perfecto.
Elena sabía que esa calma era engañosa. Sentía en el fondo de sí misma que algo no iba bien. Una tensión difusa, una opresión en el pecho. Pero no lograba