Capítulo 55: La confesión de Nathaniel
La noche había caído sobre Ravenhill, espesa y silenciosa. En la pequeña habitación 312 del hospital, Elena dormía por fin, acurrucada contra Nathaniel, con sus dedos aún crispados sobre su camisa como si temiera que desapareciera. Sus lágrimas se habían secado en sus mejillas, pero su rastro seguía visible, como un mapa de sus sufrimientos.
Nathaniel no dormía.
La miraba, escuchando su respiración regular, sintiendo el calor de su cuerpo contra el suyo. P