479. La traición que aprende a tocar sin dejar huella.
No pasa una noche completa antes de que comprenda que el escándalo ha comenzado a mutar, porque el orden nunca se conforma con una caída si no puede extraer de ella una nueva forma de obediencia, y así, mientras mi nombre circula como advertencia y ejemplo, descubro que alguien ha decidido utilizar mi descrédito como invitación, no para atacarme de frente, sino para acercarse con una intimidad que no pide permiso.
La convocatoria no llega por canales oficiales.
Llega a través del cuerpo.
Una al