468. La forma pública de una herida privada.
No hay anuncio previo ni advertencia ritual cuando decido ejecutar la maniobra, porque toda preparación visible habría delatado la intención real, y así, en el mismo acto en que comparezco ante el Consejo Ampliado, con Saelith a mi lado y la tensión colectiva tensada como una membrana a punto de rasgarse, dejo caer la primera verdad incompleta, cuidadosamente expuesta, calibrada para ser comprendida solo a medias, lo suficiente para provocar horror, deseo de control y una sensación inmediata de