414. Donde el deseo aprende a esperar.
No me doy permiso para descansar cuando el combate se repliega, porque he aprendido que los instantes de calma son, en realidad, espacios donde el mundo decide qué hará con lo que acaba de romperse, y ahora que los Selladores han probado la resistencia de algo que ya no pueden nombrar ni controlar, siento que cada emoción que atraviesa mi pecho se ordena con una claridad inquietante, como si el poder que despertó hubiera afinado también mi percepción de lo que viene.
Aeshkar permanece cerca, no