Novalee siguió recordando mientras iba en el vuelo a Idaho, que las semanas siguientes, ambas mujeres pasaban mucho tiempo juntas y caminaban hasta el muelle y volvían a casa. A veces venía Anthony, pero su visita nunca duraba mucho, ya que revisaba los ejemplares que necesitaban atención y luego se tomaba un té helado con las dos para marcharse. Novalee, descubrió una extraña mirada y un sonrojo peculiar en Jazhera, por lo que dijo:
-Anthony, ha venido muy seguido en éstos días –
-¡Así es! – R