Cuando Yelena habló, la ira de Shane se encendió.
—¡Fuera! ¡No me toques! Si no me hubieras estado molestando, Bethany no se habría ido. Si no fuera por ti, no estaría así. ¡Todo es tu culpa! ¡Todo lo que ha pasado es tu culpa!
La respiración de Shane se aceleró y se hizo pesada. Se agitaba como un animal salvaje y trató de sentarse.
—¡Fuera de aquí! ¡No quiero verte! ¡No quiero volver a verte nunca más!
La expresión furiosa de Shane hizo que Yelena retrocediera un paso. Sus ojos se llenaron