Mientras tanto, Celia y César habían llegado a un restaurante. Sorprendentemente, él no había reservado todo el local ni un salón privado, sino una mesa para dos en el salón principal. Quizás porque era entre semana, no había muchos clientes.
—Mamá, ¿por qué ese señor lleva máscara? ¿Está haciendo cosplay? —preguntó un niño en la mesa contigua, señalando a César con curiosidad.
Su madre lo reprendió y bajó la voz.
—No hables tan alto. Es grosero.
Celia miró a César, con un destello de picardía e