Capítulo 46
Cuando vio a Celia minutos antes, aún mantenía el respeto. Pero ahora había dejado caer la máscara de amabilidad para mostrar su verdadera arrogancia. Después de todo, tenía que disfrutar de los privilegios que César le había otorgado.

Celia apretó los puños con rabia, manteniéndose impasible.

—Entonces, directora Núñez, ¿tiene alguna tarea especial para mí?

Sira cruzó los brazos y miró a su hijo. Óscar se acercó corriendo.

—Mamá, quiero un mousse… ¿Podrías pedirle a esa mala que me lo compre?

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Margarita Quesquen VasquezDemente quien escribe tanta miseria hullacion y aceptación de celia golpear a su esposa por esa arpua manipuladora
Margarita Quesquen VasquezQue miserable esta arpua usar a su hijo para dividir a los esposos asquerosa
DayanaraTengo Demasiada rabia como es posible que le halla pegado celia ya no seas tan estúpida y vete de una vez de esa maldita casa y no vuelvas
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