Fue gracias a la sugerencia de Daniela que Andrés recordó su próximo cumpleaños. Al subir al auto, sacó de manera instintiva el encendedor que llevaba consigo. Era de color negro metálico, sin ningún tipo de decoración, con únicamente sus iniciales grabadas en la esquina inferior derecha. Un regalo absolutamente común, pero el único que Sonia le había obsequiado.
El año anterior, debido a su ausencia en la fiesta de aniversario de bodas, ni siquiera le había regalado algo tan simple. Y este año.