Elliot había decidido la noche anterior que iba a vengar la muerte de su madre.
Si el culpable era su hermano, Henry, entonces lo mataría. Si era Cole, entonces lo mataría a él.
No importaba quién rogara por su vida.
Sus dedos apretaban la pistola mientras apuntaba a Cole. Comenzó a contar en su cabeza: ‘Uno, dos, tres…’.
Un estallido resonó en toda la mansión cuando una bala salió disparada en dirección a Cole.
Cole estaba tan aterrorizado que se olvidó de gritar.
Todo lo que vio fue una