Al principio Avery quería dormir, pero después de ser despertada por el ruido, ya no tenía ganas de dormir.
“¡Hagámoslo ahora entonces!”. Avery se dirigió al piso de arriba para coger su bolso.
Un momento después, regresó con el bolso en la mano.
La mirada de Elliot se posó en la barriga de la mujer. “Avery, ¿no tienes un ascensor en casa?”.
“No”. Ella sabía en qué estaba pensando Elliot. Le preocupaba que ella se cansara demasiado subiendo escaleras, lo cual afectaría al bebé que llevaba en