"¿No pueden el guardaespaldas y la niñera vigilarla? Hace tanto tiempo que no tomamos una copa", dijo Ben. Luego susurró al oído de Elliot: "Avery se fue hoy al extranjero".
La mirada de Elliot se tornó sombría.
De pronto le entraron ganas de beber.
Ben reservó un lugar en un restaurante de la azotea.
Los dos hombres se situaron junto a la baranda con una botella de vino en la mano cada uno y contemplaron el cielo nocturno estrellado mientras bebían en silencio.
La brisa primaveral era fres