La niñera se sintió muy mal. Asintió y dijo: "¡La buscaré!".
Treinta minutos después, Elliot había estacionado su coche en la Academia de Necesidades Especiales Ángela.
Después de estacionarlo, él y Shea se dirigieron al edificio rosa donde se alojaba Shea.
Se alojaba sola.
Tenía trabajadores que se ocupaban de las tareas, de enseñarle y de atender todas sus necesidades médicas.
Elliot abrió la puerta. La habitación estaba en silencio.
Él enarcó las cejas.
La niñera había sido informa