Avery se sintió al instante con la cabeza despejada.
Tuvo la fuerte sensación de que la persona a la que Elliot intentaba salvar era probablemente la mujer de su corazón y de su mente.
Le resultaba imposible desearles felicidad.
Avery puso el coche en marcha y encendió el aire acondicionado, lo cual llenó el coche de aire frío.
Decidió ir a casa y sacar a los niños a pasear por ese día.
Todavía no había salido con ellos desde su regreso a Aryadelle.
...
"¿Dónde vamos a jugar, mami?".
Lay